El tren azul

el tren azul interpretación

Algunos sueños son como el esbozo de un plan que Dios tiene para nuestras vidas. Nosotros podemos estar totalmente ajenos a ese plan y cuando recibimos el sueño, realmente nos cuesta vincularlo a algo que esté pasando en nuestras vidas en ese momento.

El tren azul fue uno de esos sueños que esbozaba el proyecto que Dios tenía para la vida de la persona que lo soñó, pero pasaron meses hasta que pudo ver cómo el mensaje del sueño se hacía realidad. Y es que el mensaje de algunos sueños no se cumple de inmediato.

 

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¿Por qué manda el Espíritu un sueño con un mensaje que va a tardar meses o años en cumplirse?

Se me ocurren un par de respuestas, pero seguro que hay más. En primer lugar, los mensajes de algunos sueños son, en cierto modo, palabras proféticas y como tales para su cumplimiento dependen, hasta cierto punto, de nuestra respuesta. En Hechos 16: 9-10 tenemos un ejemplo:

“Durante la noche Pablo tuvo una visión en la que un hombre de Macedonia, puesto de pie, le rogaba: «Pasa a Macedonia y ayúdanos». Después de que Pablo tuvo la visión, en seguida nos preparamos para partir hacia Macedonia, convencidos (dando por cierto) de que Dios nos había llamado a anunciar el evangelio a los macedonios.”

Aunque en esta traducción se ha usado la palabra visión, en otras versiones se usa la palabra sueño, y es que ambos conceptos a veces son difíciles de separar*. (Comentamos este tema en nuestro blog Los sueños de la biblia 3)

En negrita he resaltado la parte que ilustra cómo el cumplimiento de esa palabra recibida en sueños dependía de si era recibida por la persona o no. En este caso, Pablo entendió que la palabra venía de parte de Dios y podemos asumir que consultó este tema con sus compañeros de misión porque dice que estaban convencidos de que Dios los había llamado a anunciar el evangelio a los macedonios. Pablo y sus compañeros podían haber considerado que la palabra no venía de parte de Dios y haber actuado de manera opuesta, decidiendo no ir a Macedonia. La palabra no se habría cumplido o habría tardado más tiempo en cumplirse.

La segunda razón por la que Dios nos manda sueños que van a tardar un tiempo, más o menos largo, en cumplirse es que los sueños hablan a nuestro espíritu más que a nuestra consciencia. Nuestro espíritu siempre está más dispuesto a obedecer y sintonizarse con los planes de Dios que nuestra mente. Por eso, al recibir un sueño que anticipa algo que va a ocurrir en el futuro nuestro espíritu comienza a ponerse de acuerdo y a estar pendiente de escuchar más instrucción sobre ese proyecto hasta que nuestra alma se convence de que el mensaje viene de parte de Dios y está dispuesta a recibirlo.

 

*Las palabras «sueños» y «visiones» se usan a veces como sinónimos. «Sueño» se refiere a lo que ve una persona mientras está dormida; en cambio «visión» es «una aparición» o «algo que se ve». La «visión», sin embargo, puede ocurrir también durante la noche, en sueños (Dn. 2:19; Hch. 12:9), en cuyo caso ambos términos podrían describir adecuadamente el mismo fenómeno (ls. 29:7). En Jl. 2:28 y Hch. 2:17, las 2 palabras aparecen en un paralelismo poético y probablemente se usan como sinónimas. (wikicristiano.org)

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